Tipos de ventanas de madera

Las ventanas de madera vuelven a imponerse frente a las de aluminio. La conciencia ecológica de los habitantes de pueblos y montañas las ha destacado, a pesar de que las ventanas de PVC o aluminio son más baratas y su mantenimiento es más simple.

Las exigencias de confort, aislamiento y ahorro de energía han favorecido la industrialización de la carpintería, mejorando la competitividad de sus productos de madera, y las ventanas son un ejemplo de ello. La historia cuenta que hasta la crisis energética de los años 70, la fabricación de ventanas de madera era prácticamente artesanal, sin embargo ahora se pueden realizar diseños a medida y con muy buenos acabados.


Las ventanas de madera que actualmente podemos encontrar en el mercado están preparadas para resistir a fuertes vientos, tempestades, nieve, reacción al fuego, estanquidad al agua, impacto, mecanismos de seguridad, aislamiento térmico, sistemas de apertura y cierres.

Lo que recomiendan los expertos es emplear modelos mixtos que alternan madera en interior con aluminio en exterior, lo que facilita el mantenimiento y asegura una durabilidad mayor.

Tipos de ventanas de madera


Estas se pueden implementar con perfiles de madera maciza o laminada. Los perfiles de madera maciza deben ser de 57 mm como mínimo para tener una buena resistencia mecánica y termoacústica.



Los perfiles de madera laminada, se fabrican encolando normalmente 3 láminas de madera y permiten una estandarización en el ensamblaje de las ventanas. Las especies de madera más usadas en el Perú para construir ventanas de madera son el cedro, la caoba, el tornillo y el huayruro. Del tipo de madera y el proceso de secado depende su resistencia.


No existe un estándar de dimensiones de ventanas de madera en el Perú, los carpinteros tienen flexibilidad para fabricarlas con las medidas que el arquitecto requiera en cualquier tamaño y forma. El espacio disponible es un condicionante para la elección del sistema de apertura más adecuado para las ventanas de madera.

Las fijas se usan cuando no hay necesidad de ventilación en el ambiente, sirven para aprovechar las vistas y permitir el ingreso de luz. Las correderas simples o dobles ahorran espacio con sus hojas que se deslizan de forma paralela pero su cierre no es hermético, las proyectantes tienen un mecanismo de apertura graduable y son cómodas por su posición de ventilación permanente, las batientes se abren hacia fuera o hacia dentro pero necesitan un espacio sin obstáculos.


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